La muerte de Jazmín de Grazia reaviva un viejo debate en la sociedad, a cerca del consumo de drogas en el ambiente artístico, y las víctimas que año a año se va cobrando. Ayer, luego de finalizada la autopsia en la morgue judicial, y tras haberse realizado el velatorio e inhumación del cuerpo de la modelo, la justicia determinó que la muerte se produjo por un paro cardiorrespiratorio por inmersión.
“Crónica” investigó la dura “gira” nocturna que antecedió la muerte de Jazmín, en la cual habría ingerido, no sólo cocaína, también las llamadas drogas químicas y psiquiátricas que provocaron el desvanecimiento y posterior asfixia en la bañera.
Según fuentes consultadas, la drogas químicas son algunas de las sustancias que hoy reinan en la noche porteña y en especial en el ámbito de los famosos.
Cocaína, éxtasis, popper (alcohol amílico y ácido nítrico) y cristal (una bolita de cocaína de extrema pureza) son las más populares y también costosas.
La previa de la noche de Jazmín comenzó el domingo a la madrugada, salida que compartió con amigas de quienes aún no dieron a conocer sus nombres. Desde las primeras horas de la “gira”, Jazmín ya había comenzado a tomar pastillas para mantenerse con mucha energía y “pasarla bien”con sus amigas, pero sólo una de ellas habría compartido las dosis ingeridas por la modelo.
El efecto de estas pastillas son inmediatas, potentes y arrasadoras, actuando en un marco de tiempo de no más de 10 minutos, no es como la marihuana cuyo tiempo efectivo es tardío.
Luego de haber concurrido a un local nocturno, Jazmín y sus amigas regresaron al domicilio de la modelo, donde continuaron la salida, ya en las primeras horas de la mañana del domingo. Allí es donde aparece la cocaína que la policía encuentra en el comedor, sobre un plato y “peinada” (acto que se realiza con una tarjeta para formar las líneas que posteriormente serán consumidas).
La modelo y su amiga de consumición habrían seguido con la “gira” de drogas con la intención de mantener arriba el ánimo y no dormirse. Fue pasado el mediodía cuando las dos amigas de la modelo (que no habían consumido) decidieron volver a sus casas y llevar a la compañera de consumo de Jazmín.
Alrededor de las 15.30, las tres amigas abandonaron el departamento de Jazmín, según atestigua una vecina, en medio de una despedida alegre y llena de risas casi escandalosas.
Pocas veces se quedaba sola en su casa Jazmín, y esa tarde, luego de escribir su último mensaje en la red social acerca de su noche “variadita, variadita...” comenzó a sentir lo que muchos describen como un cuadro de fatal “excited delirium” (caso similar a lo sufrido por el periodista Juan Castro), que habría disparado la hipótesis de un cuadro de “hipertermia”.
Jazmín llama a su novio y le dice “vení, que me siento mal”. Para los expertos, Leandro, su novio, ya sabía con qué podría encontrarse.
Ante este cuadro, la modelo decidió tirarse en la bañera, hacerse una baño de inmersión con la intención de bajar el efecto de las drogas consumidas. Según pudo averiguar “Crónica”, antes habría consumido clonazepam, una droga psiquiátrica, para acelerar el resultado deseado.
Una vez en la bañera, la última pastilla consumida no hizo más que anular sus reflejos y producirle pérdida de conocimiento. El cuerpo se deslizó en la bañera y se produjo la muerte por inmersión.
Una alta fuente de la morgue judicial le contó a “Crónica” que apenas comenzaron con la autopsia, el cuadro era más que evidente. La presencia, al menos, de cocaína en el cuerpo era una prueba de la noche que la modelo había vivido.
Ahora vendrán tiempos de espera de resultados toxicológicos (de dos a tres días) que no tomarán estado público, pero para los cuales se analizaron masa encefálica, vesícula, riñón e hígado para además descartar el consumo de otro componente químico como, por ejemplo, el alcohol.
Por Pablo Silva y Ricardo Filighera
Diario Crónica





